El placer espiritual germina más allá de la razón y la emoción

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Gloria Luis Peralvo
Cuerpo y espíritu no son una dualidad a pesar de lo que nos dice la tradición judeocristiana. Somos una totalidad y en nuestra existencia está implícita la capacidad de trascendencia. Para mí es importante que podamos nombrar el placer espiritual en una relación (ya sea amorosa, de amistad, política, etc.). Cuando me implico y me pongo en juego en una relación, eso me lleva más allá, me permite atravesar lo momentáneo y me orienta hacia la trascendencia, a una vivencia que no deja fuera mi ser para complacer o adaptarme al otro o la otra. El pasar por encima de este hecho atrae a nuestra vida la mentira y la vejación. Los miedos junto a la culpa que produce el nudo interior lo vuelven hermético, invisible; es una creencia inconsciente (un mandato en realidad) que tenemos tan incrustado en las células que no nos percatamos de él. Solo intuimos su presencia cuando nos asalta una inquietud difusa, o fracasamos, o padecemos los síntomas sin causa aparente. Contaré algunas de mis experiencias de placer espiritual y también de su falta, eludiendo el discurso deliberativo, partiendo de mis nudos interiores. Las mujeres disfrutamos del “poder de elegir”, una capacidad implícita en nuestra humanidad. Tenemos la opción de salir de sí (dejando la pequeñez del yo) y entregarnos a la firmeza de nuestro ser, porque es ahí donde habita lo mejor de nosotras, el deseo de trascendencia. Si nos fiamos de su grandeza y le obedecemos, nuestros miedos se aquietarán y estaremos cerca del placer espiritual en la relación de intercambio con lo Otro y con el mundo.
Paraules clau
Placer, Nudo, Espiritualidad, Simbólico, Ego, Inconsciente, Genealogía femenina

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Com citar
Luis Peralvo, Gloria. «El placer espiritual germina más allá de la razón y la emoción». DUODA: estudis de la diferència sexual, 2016, núm. 50, p. 53-58, https://raco.cat/index.php/DUODA/article/view/310083.